La minería consume más de un tercio de la electricidad del país. ¿Qué desafíos energéticos enfrenta hoy el sector?
La conversación ha cambiado significativamente en los últimos años. Antes, el principal objetivo era asegurar el suministro; hoy las empresas mineras deben gestionar simultáneamente tres variables: confiabilidad, competitividad y descarbonización.
Esto ocurre en un contexto donde el sector minero-metalúrgico concentró el 35,2% del consumo eléctrico nacional en 2023 y representa más del 55% del consumo del mercado libre en el Perú. Además, ha sido el segmento con mayor crecimiento de demanda eléctrica en la última década.
Al mismo tiempo, el sistema eléctrico se vuelve más complejo por la incorporación de energías renovables, la volatilidad de precios y las crecientes exigencias ambientales. Por eso, la energía ha dejado de ser únicamente un insumo operativo para convertirse en una decisión estratégica del negocio.
¿Qué implica gestionar estratégicamente la energía en una operación minera?
Implica pasar de una lógica de compra de energía a una lógica de gestión de riesgos y creación de valor.
La energía puede representar entre el 10% y el 15% del cash cost de una operación minera, por lo que decisiones relacionadas con la estructura contractual, la exposición al mercado o los objetivos de sostenibilidad tienen un impacto directo sobre la competitividad.
Las empresas necesitan mayor capacidad para anticiparse a escenarios cambiantes, gestionar la volatilidad y adaptar sus estrategias energéticas a la evolución de sus operaciones. La gestión energética ya no consiste únicamente en contratar suministro, sino en diseñar una estrategia que acompañe los objetivos del negocio en el largo plazo.
¿Cómo está respondiendo el mercado a estas nuevas necesidades?
Estamos viendo una mayor sofisticación en las soluciones energéticas. La creciente complejidad del sistema eléctrico está llevando a las empresas a buscar esquemas que les permitan gestionar mejor sus riesgos, adaptarse a sus necesidades operativas y avanzar en sus objetivos de sostenibilidad.
En ENGIE hemos evolucionado nuestra propuesta para acompañar esta nueva realidad. Ya no existe un único modelo de contratación: diseñamos soluciones que combinan PPA tradicionales de largo plazo, Green PPA, PPA financieros y esquemas híbridos, adaptándose a las características operativas, el perfil de riesgo y los objetivos de descarbonización de cada cliente.
Nuestro enfoque ha sido acompañar a los clientes mineros con soluciones que combinen confiabilidad, flexibilidad y competitividad, respaldadas por un portafolio diversificado de generación —térmica, hidroeléctrica, solar y eólica— y estructuras contractuales adaptadas a la realidad de cada operación.
La tendencia apunta hacia soluciones cada vez más flexibles, capaces de equilibrar previsibilidad de costos, seguridad de suministro y metas de reducción de emisiones. La descarbonización se ha convertido en una prioridad para muchas compañías mineras.
¿Cómo está evolucionando este proceso?
El gran desafío es que la descarbonización no comprometa la continuidad operativa ni la competitividad.
La transición energética ya no consiste únicamente en incorporar más renovables. También implica garantizar que esa energía sea confiable, trazable y capaz de sostener procesos industriales de alta exigencia. Por ello, las empresas están recurriendo a instrumentos como los certificados I-REC, contratos asociados a nueva capacidad renovable y, más recientemente, soluciones orientadas a respaldar el consumo con energía libre de carbono de manera verificable.
El objetivo es que la sostenibilidad deje de verse como un costo adicional y se integre como un componente de una estrategia energética más robusta y eficiente.
¿Existen ejemplos concretos de este cambio en el mercado peruano?
Sí. Un caso emblemático es Quellaveco, cuyo suministro eléctrico incorpora energía renovable proveniente de la central eólica Punta Lomitas, desarrollada por ENGIE.
Asimismo, ENGIE otorgó el primer certificado I-REC en gran minería en el Perú, permitiendo acreditar el origen renovable del suministro bajo estándares internacionales y respaldar los compromisos de descarbonización de sus clientes.
Estos avances muestran que sostenibilidad y competitividad no son objetivos excluyentes, sino dimensiones que pueden gestionarse de manera integrada cuando existen las herramientas y soluciones adecuadas.
¿Qué tendencias marcarán la relación entre minería y energía en los próximos años?
La demanda eléctrica seguirá creciendo impulsada, principalmente, por la expansión minera y nuevos proyectos industriales. De hecho, durante 2026 el SEIN registró una demanda máxima histórica superior a los 8.200 MW, y se proyecta que entre 2027 y 2030 supere los 9,5 GW.
Este escenario exigirá nuevas inversiones en generación renovable, infraestructura de transmisión y tecnologías complementarias, como sistemas de almacenamiento con baterías y herramientas digitales para monitoreo y gestión de riesgos.
Desde ENGIE, vemos que el desafío será acompañar ese crecimiento con soluciones capaces de integrar descarbonización, confiabilidad y competitividad, ayudando a que las decisiones energéticas se conviertan en un habilitador del desarrollo del negocio.
En ese contexto, la capacidad de las empresas para diseñar estrategias energéticas robustas será cada vez más determinante para preservar su competitividad.
¿Cómo se está preparando ENGIE para acompañar esta evolución del sector?
ENGIE continuará fortaleciendo su portafolio con nuevas inversiones en generación renovable, principalmente proyectos eólicos y solares, como parte de su cartera de 2 GW en desarrollo. Estas inversiones buscan acompañar la creciente demanda de sus clientes y sus objetivos de descarbonización.
A ello se suma una apuesta por la transmisión, orientada a asegurar la confiabilidad del sistema y garantizar que la infraestructura necesaria para conectar nueva generación y atender nuevos centros de consumo se desarrolle de manera oportuna.
Asimismo, la compañía continuará evaluando tecnologías como sistemas de almacenamiento con baterías y herramientas digitales para monitoreo, analítica de mercado y gestión de riesgos.
El objetivo es seguir desarrollando soluciones que permitan a las empresas mineras optimizar costos, reducir riesgos y avanzar en sus metas de sostenibilidad, en un entorno energético cada vez más dinámico y desafiante.