En 2020, cuando invertir seguía siendo un privilegio de pocos y miles de empresarios peruanos no encontraban financiamiento a su medida, Simón Vacher y Valentín Bonnet vieron una oportunidad. De esa inquietud nació Inversiones.io, una plataforma de financiamiento participativo especializada en vivienda social, que hasta hoy ha financiado cerca de 300 operaciones por más de US$85 millones, y ya ha recuperado alrededor de la mitad de ese capital, con el que se construyeron más de 10,000 viviendas sociales.
Entre 2023 y 2025 su facturación se multiplicó por diez, según los estados financieros auditados por PricewaterhouseCoopers (PwC). La propuesta de la fintech es sencilla: conectar capital privado con promotores que necesitan financiamiento rápido, flexible y a corto plazo. Para mantener el proceso transparente, la Fintech usa un fideicomiso administrado por COFIDE, que segrega los fondos de los inversionistas de los recursos propios de la empresa.
En 2025, las operaciones financiadas por la plataforma registraron una rentabilidad promedio anual superior al 21%. Inversiones.io no reemplaza a un banco ni financia un proyecto completo: cubre necesidades puntuales de liquidez durante la obra, generalmente entre el 5% y el 10% del valor total, con préstamos de 3 a 9 meses. Los intereses se pagan mensualmente y el capital se devuelve al vencimiento, bajo una estructura bullet que se adapta a los flujos del promotor. Para una inmobiliaria, tener el capital de trabajo a tiempo puede pesar más que esperar un proceso bancario tradicional.
Especializados en vivienda social
Tras sus primeros años, Inversiones.io se especializó en Techo Propio, un mercado con demanda estructural: el déficit habitacional ronda los 2 millones de viviendas. A diferencia del sector inmobiliario tradicional, aquí la demanda supera ampliamente a la oferta. El reto está en otro lado: conocer la tramitología y los tiempos administrativos del programa, algo que la fintech ya domina.
Antes de llegar a los inversionistas, cada operación atraviesa varios filtros: la entidad financiera que acompaña el proyecto realiza un análisis financiero, crediticio y operativo; el Fondo MIVIVIENDA verifica la capacidad del promotor para desarrollar el proyecto según las condiciones del programa; y el equipo interno de riesgos de Inversiones.io analiza la estructura financiera, las garantías y la viabilidad del financiamiento antes de publicarlo en la plataforma.
Una de sus innovaciones fue estructurar financiamientos ligados a los flujos del Bono Familiar Habitacional: una fuente de repago identificada en cuanto el promotor cumple los requisitos del Fondo MIVIVIENDA. Las operaciones, además, están en soles, una de las monedas más estables de América Latina, así que el inversionista peruano evita el riesgo cambiario mientras su capital va a un mercado con demanda real.
Regulación y supervisión
En 2022 la empresa obtuvo la licencia de la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) para operar como plataforma de financiamiento participativo financiero, con obligaciones de cumplimiento, transparencia y protección del inversionista. Una de ellas es canalizar los flujos mediante un fideicomiso, que separa el capital de los inversionistas del patrimonio de la fintech y facilita la vigilancia del ente regulador.
Con cuatro o cinco nuevas operaciones publicadas cada semana, un inversionista puede armar rápido una cartera diversificada entre distintos promotores y proyectos, y así reducir el impacto de una operación individual sobre el total.
Además de la plataforma, el mismo grupo tiene otra empresa, Inversiones.io Gestión Patrimonial, que maneja un fondo privado de vivienda social pensado para inversionistas de alto patrimonio. Funciona distinto: mientras en la plataforma cada inversionista elige directamente en qué proyectos entrar, en este fondo esa decisión la toma un Comité de Inversiones, que selecciona, diversifica y monitorea la cartera por ellos.
Estrategia de expansión
El modelo ya despertó el interés de inversionistas institucionales internacionales, y la fintech conversa con fondos extranjeros para financiar vivienda social en el Perú mediante vehículos privados. De cara a 2028, el grupo prepara la constitución de una SAFI y nuevos vehículos regulados, junto con métodos constructivos industrializados que reduzcan los tiempos de ejecución y permitan financiar más viviendas.
El acceso al crédito sigue siendo uno de los principales problemas del desarrollo inmobiliario en el Perú. Por eso los inversionistas locales ya apuestan por la vivienda social, que empieza a consolidarse como una categoría propia dentro del mercado de capitales peruano.